Si tienes perro lo sabes: te espera en la puerta, te sigue de habitación en habitación y parece saber cuándo estás de bajón antes que nadie en casa. No es casualidad ni solo costumbre. La relación entre perros y personas es muy antigua y tiene una base que la ciencia lleva años estudiando.
Miles de años juntos
El perro fue el primer animal domesticado. No hay acuerdo sobre la fecha exacta, pero la mayoría de estimaciones sitúan su domesticación hace al menos unos 15.000 años, y algunas la llevan bastante más atrás, siempre a partir de poblaciones de lobos ya desaparecidas.
Durante todo ese tiempo, los perros que mejor convivían con las personas eran los que más prosperaban. El resultado es un animal que, en muchos sentidos, está hecho para vivir con nosotros.
Nos miran de una forma especial
Hay un detalle que los diferencia incluso de los lobos criados por personas: los perros buscan nuestra mirada. Cuando no saben resolver algo, muchos se giran y nos miran, como pidiendo ayuda.
Un estudio publicado en 2015 observó que, tras un rato de interacción con miradas mutuas entre perros y sus dueños, subían los niveles de oxitocina en ambos. La oxitocina es una hormona relacionada con el apego y los vínculos sociales, y los autores la compararon con lo que ocurre entre padres y bebés. Es un resultado interesante, aunque conviene no exagerarlo: fue un estudio concreto y el vínculo no se explica solo por una hormona.
Saben leernos bastante bien
Los perros son muy buenos interpretando señales humanas:
- Siguen nuestros gestos, como señalar con el dedo, mejor que muchos otros animales.
- Distinguen el tono de voz y reaccionan de forma distinta a un tono alegre que a uno enfadado.
- Reconocen expresiones faciales básicas y se fijan en nuestro lenguaje corporal.
- Aprenden nuestras rutinas al detalle: saben qué zapatos anuncian paseo y qué ruido hace la bolsa de sus premios.
Eso no quiere decir que entiendan todo lo que sentimos ni que lo interpreten igual que otra persona. Pero sí que están muy atentos a nosotros, y por eso a menudo reaccionan cuando estamos tristes o nerviosos.
Nosotros también somos su referencia
Muchos perros se comportan con su persona de forma parecida a como un niño pequeño lo hace con sus cuidadores: exploran más tranquilos cuando estás cerca, te buscan cuando algo les asusta y se alegran mucho al reencontrarte. Por eso para un perro tú eres su principal fuente de seguridad.
Esto tiene una cara menos bonita: algunos lo pasan mal cuando se quedan solos. Si tu perro llora, ladra o rompe cosas cada vez que sales, merece la pena trabajarlo poco a poco y, si no mejora, pedir ayuda a un educador canino o a un veterinario con formación en comportamiento.
Cómo reforzar el vínculo en el día a día
El vínculo no se construye con grandes gestos, sino con lo cotidiano:
- Rutinas previsibles. Los perros se sienten seguros cuando saben qué va a pasar: horarios de comida, paseo y descanso más o menos estables.
- Paseos que sean suyos. Deja el móvil un rato, déjale oler y explora con él. Para tu perro el paseo es el mejor momento del día.
- Juego compartido. Tirar de la cuerda, buscar premios, lanzarle la pelota. Jugar juntos une mucho más que dejarle un juguete en el suelo.
- Educación en positivo. Enseñarle cosas premiando lo que hace bien crea comunicación y confianza. Los castigos físicos o los gritos hacen justo lo contrario.
- Respetar sus señales. Si se aparta, bosteza, se relame o gira la cabeza cuando le abrazas, te está diciendo que no está cómodo. Escucharle también es cuidarle.
- Contacto a su gusto. Muchos perros disfrutan más de una caricia tranquila en el pecho o detrás de las orejas que de un abrazo apretado.
Una relación que va en los dos sentidos
Quien convive con un perro suele decir que le ha cambiado la rutina: más paseos, más horas al aire libre, más conversaciones con vecinos. Y el perro, por su parte, recibe cuidados, compañía y alguien que le entiende. Es una relación que, bien llevada, sale bien para los dos.
Si quieres sumar ratos de juego juntos, en nuestra sección de juguetes para perros encontrarás ideas para compartir esos ratos.