Si tu perro se pierde: qué hacer en la primera hora

Si tu perro se pierde: qué hacer en la primera hora

Se suelta del arnés, se abre una puerta, suena un petardo. Pasa en un segundo, y lo que hagas en la hora siguiente es lo que más influye en cómo acabe.

Los primeros sesenta minutos

  1. Quédate donde se perdió. El impulso es echar a correr, pero muchos perros vuelven al punto donde se separaron. Si tú no estás ahí, se pierde la mejor oportunidad.
  2. No corras detrás de él. Un perro asustado interpreta la persecución como amenaza y acelera. Si lo ves, agacháte, ponte de lado y llámalo con voz alegre, incluso aléjate un poco: muchos perros van detrás de alguien que se marcha.
  3. Deja algo con tu olor. Una prenda tuya usada y un cuenco de agua en el punto exacto donde lo perdiste. Es de lo más efectivo que existe y casi nadie lo hace.
  4. Manda a alguien a casa. Si estás cerca, que haya alguien en el portal. Muchos aparecen solos.
  5. Pregunta ahí mismo. Vecinos, bares, tiendas, gente paseando otros perros. Quien vive en la zona se fija.

A quién avisar

  • Policía Local del municipio, que suele ser quien recoge a los animales sueltos.
  • Guardia Civil si es zona rural o carretera.
  • Protectoras y perreras municipales de tu zona y de las de al lado.
  • Clínicas veterinarias cercanas. Si alguien lo encuentra, ahí es donde lo lleva a leer el chip.
  • Grupos locales de Facebook de animales perdidos. Funcionan sorprendentemente bien. Pon una foto clara, la zona y la hora.

Las tres cosas que hay que tener antes

1. El microchip, con los datos al día

En España el microchip es obligatorio en perros, y es lo que acredita que el animal es tuyo. Pero tiene un fallo enorme que casi todo el mundo pasa por alto: si cambiaste de teléfono o de domicilio y no lo actualizaste en el registro, el chip no sirve de nada. Quien lo lea llamará a un número que ya no existe.

Comprueba hoy mismo que tus datos están correctos en el registro de identificación animal de tu comunidad. Es gratis y se tarda cinco minutos.

2. Una chapa con tu teléfono

El microchip solo lo puede leer un veterinario o la policía, con un lector. La chapa la lee cualquiera. Un vecino que se encuentra al perro por la calle puede llamarte en el minuto uno, sin moverse de donde está.

Pon tu móvil, y nada más. No hace falta el nombre del perro ni tu dirección.

3. Un localizador, sabiendo cuál

Aquí conviene entender la diferencia, porque se venden como si fueran lo mismo y no lo son:

  • Localizadores por Bluetooth (el tipo AirTag). No llevan GPS: se detectan a través de los móviles de otra gente que pase cerca. En ciudad funcionan muy bien porque hay teléfonos por todas partes. En el campo, sin gente alrededor, no dan señal.
  • Localizadores GPS con tarjeta SIM. Llevan su propia conexión y dan la posición en cualquier sitio con cobertura móvil. Cuestan más, y suelen tener cuota mensual, pero son los útiles si sales al monte.

Si tu perro se mueve por ciudad, el de Bluetooth compensa de sobra. Si haces campo, monte o playa, hace falta GPS.

Prevenir lo que se puede prevenir

  • Revisa el arnés. Muchas escapadas son un arnés holgado del que se sale marcha atrás. Debe entrar justo: dos dedos entre la cinta y el cuerpo, no más.
  • Petardos y tormentas. Son la causa número uno de fugas. Esos días, correa siempre, ventanas cerradas y un sitio tranquilo dentro de casa.
  • Ten una foto reciente de cuerpo entero y con buena luz, guardada en el móvil. El día que la necesites no vas a tener la cabeza para buscarla.

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