Llevar al perro suelto en el coche es de esas cosas que se hacen sin pensar, porque «va tranquilo» y «nunca ha pasado nada». El problema es lo que ocurre el día que pasa.
La física, que no perdona
En una frenada brusca o un choque, el cuerpo del animal sigue moviéndose a la velocidad que llevaba el coche. Un perro de 20 kg en un impacto a 50 km/h puede ejercer una fuerza equivalente a más de veinte veces su peso. Es decir, cerca de media tonelada lanzada hacia delante.
Eso le hace daño a él, y también a quien vaya en el asiento de delante.
Qué dice la norma en España
El Reglamento General de Circulación no nombra un sistema concreto para animales, pero sí obliga al conductor a mantener su libertad de movimientos y su campo de visión, y a colocar correctamente a los ocupantes y la carga. Un perro suelto que se mete entre los asientos o se sube al regazo incumple las dos cosas.
Las sanciones más habituales por este motivo rondan los 80 a 100 €, y pueden subir si se considera que el animal distraía al conductor. Las cuantías y los criterios cambian con el tiempo: si tienes dudas, consulta la web de la DGT.
Los cuatro sistemas que funcionan
- Arnés con doble anclaje al cinturón. Lo más práctico para el día a día con perros medianos y grandes. Que sea un arnés de verdad, ancho y acolchado, no una correa fina.
- Transportín. El sistema más seguro, sobre todo para perros pequeños y gatos. Va en el suelo detrás de los asientos delanteros, o en el maletero pegado a los asientos traseros.
- Rejilla separadora. Para coches grandes y perros que viajan en el maletero. Aísla el habitáculo.
- Asiento elevador con enganche. Para perros pequeños. Les deja ver por la ventanilla, que es lo que suele calmarlos, sin ir sueltos.
Los errores más comunes
- Enganchar la correa del collar al cinturón. Es lo más peligroso de todo: en un frenazo, toda la fuerza va al cuello. Siempre arnés, nunca collar.
- Llevarlo en brazos o en el asiento del copiloto suelto.
- Dejarle sacar la cabeza por la ventanilla. Le entra aire a presión en los ojos y los oídos, y basta un bache.
- El maletero abierto sin rejilla. En un impacto sale despedido hacia delante igual que si fuera en el asiento.
Para que el viaje le siente bien
- Que no coma en las dos horas previas. Reduce mucho los mareos.
- Parada cada dos horas para que estire las patas, beba y haga sus necesidades.
- Agua siempre a mano. Una botella de paseo con cuenco integrado se maneja con una mano en una gasolinera.
- Nunca solo en el coche. Ni cinco minutos, ni con la ventanilla bajada. El interior de un coche al sol sube de temperatura en cuestión de minutos.
- Si es su primera vez, empieza con trayectos cortos que acaben en algo bueno: el parque, el campo. Que el coche no signifique solo el veterinario.
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