Si tienes la sensación de que tu gato casi no bebe, no eres el único. Es muy habitual, y tiene explicación. Lo bueno es que con unos cambios sencillos en casa la mayoría de los gatos empiezan a beber más.
Por qué los gatos beben poco
El gato doméstico desciende de gatos del desierto, que obtenían casi toda el agua de las presas que cazaban. Por eso sienten poca sed y muchos beben menos de lo que les conviene, sobre todo si comen solo pienso seco.
Beber poco durante años puede afectar a sus riñones y a sus vías urinarias. Si notas cambios en lo que bebe o en cómo orina, consúltalo con tu veterinario: estos consejos ayudan, pero no sustituyen una revisión.
Truco 1: cada cosa en su sitio
- El agua, lejos de la comida. En la naturaleza, el agua junto a una presa estaría contaminada, y el instinto se mantiene.
- Y lejos del arenero. Nadie quiere beber al lado del baño.
Truco 2: el cuenco importa
- Ancho y poco profundo, para que no le rocen los bigotes, que son muy sensibles.
- De cerámica, cristal o acero, mejor que de plástico, que puede coger olor.
- Varios puntos de agua repartidos por la casa, en las zonas donde pasa el día.
- Agua en movimiento. A muchos gatos les atrae mucho más el agua que corre. Por eso beben del grifo, y por eso una fuente suele funcionar tan bien.
Truco 3: agua también en la comida
- La comida húmeda tiene cerca de un 80 % de agua. Combinarla con el pienso es una de las formas más eficaces de que se hidrate.
- Agua fresca cada día y el cuenco limpio. Un agua que lleva días en el cuenco no le apetece a nadie.
Cómo saber si funciona
Mira el arenero: si ves bolas de pis más grandes o más frecuentes, está bebiendo más. Suele notarse en pocos días.
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