Cómo presentar una nueva mascota en casa sin peleas

Cómo presentar una nueva mascota en casa sin peleas

El día que llega un animal nuevo lo normal es querer que se conozcan cuanto antes y ver cómo se hacen amigos. Es justo lo que suele salir mal. El animal que ya vive en casa siente que alguien ha entrado en su territorio, el nuevo está asustado, y un primer encuentro tenso puede marcar la relación durante meses. Si vas despacio, las probabilidades cambian mucho.

Antes de que llegue

La preparación empieza unos días antes.

  • Prepara una habitación para el recién llegado con cama, agua, comida y, si es un gato, su arenero y un escondite. Será su base los primeros días.
  • Duplica los recursos. Cada animal debe tener su cuenco, su cama y sus juguetes. En gatos, lo recomendable es un arenero por gato más uno extra.
  • Intercambia olores. Frota una toalla o una manta suave sobre cada animal y deja la del otro cerca de su cama. Así empiezan a conocerse sin verse.
  • Revisa la salud del nuevo. Que haya pasado por el veterinario, esté desparasitado y con las vacunas al día antes de compartir espacios.

Perro con perro

Los perros se presentan mejor en terreno neutral y en movimiento.

  1. Quedad en una calle tranquila o un parque poco concurrido, cada perro con su correa y una persona distinta.
  2. Empezad paseando en paralelo, a varios metros, sin forzar que se acerquen. Id reduciendo la distancia si ambos están relajados.
  3. Deja que se huelan unos segundos con la correa floja y separa con calma para seguir caminando. Mejor varios contactos cortos que uno largo.
  4. Entrad en casa juntos después del paseo, con el perro residente primero, y retira antes los juguetes y huesos que puedan generar disputas.

Fíjate en las señales: cuerpo suelto, juego con reverencias y pausas son buena señal. Cuerpo rígido, mirada fija, labios tensos o gruñidos indican que hay que dar más distancia y tiempo.

Gato con gato

Los gatos llevan peor los cambios, así que aquí la paciencia es aún más importante. El proceso puede durar desde unos días hasta varias semanas.

  1. Separación total al principio. El nuevo se queda en su habitación. Se oyen y se huelen bajo la puerta, pero no se ven.
  2. Intercambio de espacios. Deja que cada uno explore la zona del otro mientras el otro está en otra parte de la casa.
  3. Contacto visual con barrera. Una puerta entreabierta con tope, una red o una puerta de bebé. Dales comida o premios a cada lado para asociar la presencia del otro con algo bueno.
  4. Encuentros cortos supervisados, con vías de escape y sitios altos para los dos.

Algún bufido es normal. Si hay persecuciones, peleas con bola de pelo o uno deja de comer o de usar el arenero, vuelve un paso atrás. Tener más de un rascador ayuda a que cada uno marque su espacio sin chocar; en cómo elegir un rascador te damos ideas.

Perro con gato

Aquí lo clave es que el gato se sienta seguro y tenga siempre por dónde escapar.

  • Los primeros encuentros, con el perro atado y el gato libre, en una habitación donde pueda subirse a un mueble alto.
  • Premia al perro cuando mira al gato y se calma, o cuando aparta la mirada. No lo dejes perseguirlo "para jugar": para el gato no es un juego.
  • Protege las zonas del gato. Comida, arenero y cama en sitios donde el perro no llegue.
  • Ojo con perros con mucho instinto de caza. En esos casos conviene pedir ayuda a un educador canino antes de dejarlos juntos sin supervisión.

Errores que conviene evitar

  • Forzar el contacto, como poner al gato en brazos delante del perro.
  • Castigar los gruñidos o bufidos. Son avisos útiles. Si los castigas, el animal aprende a no avisar.
  • Dejar de lado al residente. Mantén sus horarios, sus paseos y sus ratos contigo. Si siente que ha perdido su sitio, la tensión aumenta.
  • Dejarlos solos juntos demasiado pronto. Hasta que lleven un tiempo conviviendo con tranquilidad, sepáralos cuando no estés.

Cuándo pedir ayuda

Si tras varias semanas sigue habiendo peleas, uno de los animales vive escondido o notas cambios en su apetito o su comportamiento, consulta con tu veterinario y con un profesional del comportamiento. A veces hace falta un plan más detallado, y cuanto antes se aborde, mejor.

Un segundo refugio para el gato de casa o una cama propia para el recién llegado ayudan mucho estos días. En camas y descanso para gatos tienes camas, cuevas y hamacas para que cada uno tenga su sitio.