Casi todos hemos oído que un perro que mueve la cola está contento. Es verdad a medias. Mover la cola es sobre todo una señal de que el perro está activado y dispuesto a interactuar, y esa activación puede ser alegría, nervios o tensión. Para saber cuál es, hay que fijarse en cómo la mueve y en el resto del cuerpo.
La altura de la cola
Cada raza tiene su posición natural. La de un galgo no es la de un husky ni la de un carlino, así que la referencia es la cola de tu perro cuando está tranquilo.
- A la altura habitual o algo por debajo: estado relajado.
- Más alta de lo normal: alerta, interés o seguridad. Si además está rígida, puede haber tensión.
- Baja o entre las patas: miedo, inseguridad o incomodidad. Es un perro que necesita espacio.
La velocidad y la amplitud
El tipo de movimiento dice tanto como la posición.
- Movimiento amplio, suelto, a veces en círculo, con la cadera que se mueve también: saludo amistoso. Es el típico de cuando llegas a casa.
- Movimiento corto, rápido y con la cola alta y tiesa: excitación intensa o tensión. No es una invitación a acercarse, sobre todo si el perro no te conoce.
- Movimiento lento y a media altura: duda. El perro está evaluando la situación.
- Cola baja que se mueve rápido: suele verse en perros que se muestran sumisos o apaciguadores, por ejemplo ante un perro mayor.
¿Importa el lado hacia el que la mueven?
Aquí hay un dato curioso que circula mucho, y conviene contarlo bien. En 2007, un equipo de la Universidad de Bari (Italia) observó que los perros tendían a mover la cola un poco más hacia su derecha al ver a su dueño y más hacia su izquierda ante un perro desconocido que les imponía. En 2013, el mismo grupo vio que otros perros se ponían algo más nerviosos (con más pulsaciones) al ver en vídeo a un perro moviendo la cola hacia la izquierda.
La idea es que cada hemisferio del cerebro se relaciona con emociones distintas. Son estudios pequeños y la diferencia es sutil, medida con cámaras. A simple vista no es una pista fiable para saber cómo está un perro por la calle.
Para qué sirve la cola, además de comunicar
- Equilibrio: ayuda en giros bruscos, saltos y al caminar por superficies estrechas.
- Olor: al moverla, el perro dispersa el olor de la zona anal, que otros perros leen con atención. Por eso una cola muy alta y agitada también "anuncia" al perro.
- Natación: en algunas razas, como el labrador, funciona casi como un timón.
Cómo leer el conjunto
La cola sola puede engañar. Antes de acercarte a un perro, sobre todo si no es el tuyo, repasa también esto:
- El cuerpo: ¿suelto y ondulante, o rígido y quieto?
- La boca: boca relajada y entreabierta frente a boca cerrada y tensa, o labios que se retraen.
- Las orejas: en su posición natural, o echadas hacia atrás o muy adelantadas.
- Los ojos: mirada blanda frente a mirada fija o con el blanco del ojo visible.
- Señales de calma: bostezos, lamerse el hocico o girar la cabeza suelen indicar que el perro está incómodo.
Un perro con la cola en movimiento, el cuerpo rígido y la mirada fija no está contento. Un perro con el cuerpo suelto, la boca relajada y la cola barriendo el suelo, casi seguro que sí.
Colas cortas y colas amputadas
Algunos perros tienen la cola muy corta por naturaleza, y otros la tienen amputada. En España, la Ley 7/2023 de bienestar animal prohíbe las mutilaciones con fines estéticos, incluido el corte de cola, salvo por prescripción veterinaria. Un perro sin cola sigue comunicándose, pero pierde parte de su "vocabulario", y otros perros pueden malinterpretarlo. Con ellos conviene fijarse todavía más en la postura y la cara.
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