Es la duda más habitual al comprar una cama: ¿qué medida le cojo? Una cama que se queda corta hace que el perro acabe durmiendo en el suelo, y una demasiado grande no le da esa sensación de rincón propio que buscan muchos perros. Medirlo bien lleva dos minutos.
Paso 1: mide a tu perro tumbado
Espera a que esté dormido o tumbado en su postura habitual. Con un metro de costura, mide desde la punta del hocico hasta el nacimiento de la cola. No cuentes la cola.
Paso 2: suma entre 15 y 20 cm
Ese margen es el que necesita para girarse y acomodarse. El resultado es el lado largo que debería tener la cama.
Paso 3: fíjate en cómo duerme
- Si duerme hecho una bola, puedes quedarte en la parte baja de la medida. Las camas con borde le vienen muy bien, porque apoya la cabeza.
- Si duerme estirado, ve a la parte alta o a la medida siguiente.
- Si es cachorro, piensa en el tamaño que tendrá de adulto o asume que cambiarás de cama.
Tabla orientativa
Cada perro es distinto, así que la medida del paso 2 manda sobre esta tabla. Como punto de partida, elige una cama un poco más larga que tu perro tumbado:
- Gatos y perros muy pequeños (hasta unos 5 kg): una cama pequeña, de unos 50 cm de lado largo.
- Perros pequeños (de 5 a 10 kg): una cama de unos 60 cm de lado largo.
- Perros medianos (de 10 a 20 kg): una cama de unos 70 a 80 cm de lado largo.
- Perros grandes que duermen estirados: una cama grande, de 100 cm o más de lado largo.
Un último consejo
Pon la cama en un sitio tranquilo, lejos de corrientes y de la puerta de la calle, y a ser posible donde el perro te vea. Si la cama es nueva, frotarla con una prenda tuya o con su manta de siempre ayuda a que la acepte antes.
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